Cada día la ciencia avanza a pasos agigantados y entre los progresos médicos más relevantes con los que se ha beneficiado la humanidad, se encuentra la terapia hiperbárica, la cual tiene su origen en la medicina del buceo.

La oxigenación hiperbárica, se fundamenta en las leyes físicas de los gases, las cuales sostienen que al aumentar la presión, incrementa la solubilidad del oxígeno en un líquido como la sangre. El método consiste en hacer respirar al paciente el oxígeno al 100%, a una presión por encima de la atmosférica.

Es a través de este mecanismo como el cuerpo se oxigena permitiendo acelerar los procesos regenerativos y curativos del organismo y el cerebro, detalló el doctor Armando González Cruz, director médico de la Asociación Mexicana de Oxigenación Hiperbárica y Regeneración Celular.

Purificación en acción

Esta técnica se aplica en una cámara metálica presurizada, donde el sujeto permanece una hora y durante ese tiempo inhala el oxígeno por medio de una mascarilla, lo que permite que se disuelva fácilmente en su sangre y aproveche al máximo la sesión.
Afortunadamente, cada vez tiene más aplicaciones terapéuticas, debido a que puede ayudar en varios padecimientos graves, sin la necesidad de utilizar procesos curativos dolorosos y traumáticos, por lo que resulta muy alentador para quienes padecen de “pie diabético, esclerosis múltiple, sordera súbita, trombosis, migraña, lupus, varices, agotamiento, estrés, Alzheimer, mal de Parkinson y fracturas”, refirió el doctor González Cruz.

Aunque los beneficios son bastos, quien esté interesado debe realizarse un historial médico y, a partir de éste, el especialista determinará si es apto para recibir la terapia hiperbárica, puntualizó el especialista.